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Estudio demuestra que pausa de hidratación no afecta dinámica de los partidos

  • Jarmon Noguera González
  • 7 jul
  • 2 min de lectura

Aunque a muchos les molesta y la critican, la pausa de hidratación aplicada por la FIFA en la actual copa del mundo que se encuentra en desarrollo no tendría mayor incidencia en el desarrollo de los partidos.


Así lo determinó un estudio realizado por el Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación en Salud y Deporte (Cidisad) de la de la Escuela de Ciencias del Movimiento Humano y Calidad de Vida (Ciemhcavi) de la Universidad Nacional (UNA), junto a otras universidades extranjeras.


Tras un análisis de 18 variables durante los 72 partidos de la fase de grupos del Mundial se concluyó que la pausa de hidratación no incide de forma significativa en el ritmo o la dinámica del juego.


La única variación que lograron encontrar es un leve aumento de faltas tras la pausa del segundo tiempo, efecto que los propios investigadores atribuyen al desgaste natural del cierre del partido y no a dicha pausa.


“En términos generales, las pausas de hidratación se han vuelto una imagen habitual en el presente Mundial de Fútbol: cuando el calor y la humedad alcanzan niveles de riesgo para los jugadores, el árbitro detiene el juego un par de minutos para que los equipos beban agua y se refresquen. Sin embargo, esa interrupción, pensada para proteger la salud de los futbolistas, también da tiempo al cuerpo técnico para dar instrucciones, lo cual ha generado una pregunta frecuente entre aficionados, comentaristas y técnicos: ¿aprovechan los equipos de fútbol esa pausa para "reiniciar" su estrategia y cambiar el rumbo del partido?” comentaron los investigadores.


Pero lo ciertos del caso es que no modifica la dinámica del juego, ya que indicadores como los pases, tiros totales, remates a puerta, centros y tiros de esquina se mantuvieron estables tanto en el primero como en el segundo tiempo.


En esta misma línea también analizaron si la pausa variaba el control del partido, esto medido a partir de la posesión y la circulación del balón; sin embargo, los resultados evidenciaron que ocurre en pocas ocasiones. En cuatro de cada cinco partidos analizados, el equipo que dominaba la posesión antes de la pausa mantuvo esa ventaja después de la reanudación.



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